sábado, 26 de julio de 2014

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 7 de junio 2014. sábado. Vuelo Malaysia airlines; MH370

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 7 de junio de 2014. Sábado. Vuelo Malaysia airlines; vuelo MH370 Estamos en Tepoztlán. Son las diez de la mañana. Llegamos hace una hora. Tomamos una ducha y desayunamos. Alicia dice que quiere soledad y no hay como estar en su casa amplia. Donde bien podemos desaparecernos entre el jardín y un patio lleno de rosas. La veo alejarse del comedor con la vista fija a su tableta, mientras sus dedos sobre la pantalla escriben. Se sienta en una silla blanca en el jardín y sigue ensimismada en lo que escribe en su tableta. Con su pie desnudo del la pierna derecha se rasca la pantorrilla de la otra pierna. Durante el desayuno me pide que la deje un rato, que tiene la necesidad de estar consigo misma, que sólo será un momento para reflexionar sobre un texto que le han mandado de Venezuela. La miro un rato más y me levanto de la silla y voy directo a la biblioteca para escuchar música, pongo un CD de Antonio Vivaldi Organ Concertos, Musica ad Rhenum; camino por la biblioteca observando la cantidad de discos y libros que tiene, me detengo en una esquina donde hay un montón de recortes y leo los encabezados: Rusia acusa a EEUU del secuestro del avión desaparecido el ocho de marzo con doscientas treinta y nueve personas; El FBI Malasia: FBI se implica directamente en búsqueda; Veintiséis países aportan aviones, barcos, submarinos y satélites para encontrar el avión Boeing 777, vuelo MH370. Al lado de los recortes de periódico hay una hojas impresas con los siguientes datos sobre la desaparición extraña del avión: Notas que hacen inexplicable la desaparición del vuelo MH370: A) Todos los aviones comerciales Boeing 777 tienen a bordo cajas negras que sobreviven a cualquier explosión. B) Las cajas negras transmiten una señal que permite localizarlas durante treinta días después de caer al océano. C) Muchas partes de estos aviones son flotables y en caso de caída en el océano se pueden encontrar los restos sobre el agua, es el caso de las sillas. En el vuelo MH370 no han aparecido. D) Si un misil destruyera el avión se reflejaría en automático en los radares. E) Los controladores del tráfico aéreo disponen de información sobre dónde y cuándo y con que velocidad, altitud vuela cada avión. F) Los informes de los controladores de vuelo dicen que el HM370 “se desvaneció en el aire”. G) Si el avión hubiera sido secuestrado; aún así no desaparece de los radares. Y suponiendo que los transpondedores fueran apagados a bordo de la aeronave, los radares en la superficie podrían localizarlo al usar los radares “pasivos” (un sistema clásico que emite señales y a la vez monitorean su reflexión) así resulta imposible que el avión Boeing 777, vuelo MH370 haya sido secuestrado. Sé que la desaparición de ese avión enorme Boeing 777 sucedió en realidad, en todos los diarios a nivel internacional se hizo mención. Y me pregunté por qué Alicia tendrá tanto interés en este caso. Pronto encontraría la respuesta al hojear una carpeta verde que tiene la historia truculenta de los pasajeros del vuelo HM370: en el vuelo iban veintisiete pasajeros todos empleados de la empresa estadounidense Freescace de semiconductores, ubicada en Austin, Texas, del multimillonario J. Rothschild, empresa que ha desarrollado y patentado desde enero de este año el uso de “metal líquido” una aleación que se usará para crear robots blandos, llamados hombres-máquinas o transhumanos. También entre las doscientos treinta y nueve personas iban cuatro espías chinos que tenían información secreta importante para China y Rusia que afectarían a EEUU. Alicia entra a la biblioteca y me dice bien venido al caso más extraño en mucho tiempo y me dice: “Sabes la desaparición de este avión nos salvó de una tercera guerra mundial porque de haber llegado a su destino, China, estuviéramos viviendo una gran guerra, dicen algunos diarios rusos que Anonymus Ukraine puso en alerta al gobierno de Rusia al informar que un avión de las características del Boeing 777 podría ser usado como falsa bandera para propiciar un ataque contra Ucrania, buscando culpar a China y Rusia y como resultado de las investigaciones, la inteligencia rusa supo que EEUU secuestró el Boeing 777, desviándolo a una base militar en el Índico ubicada en una isla llamada Diego de García… Sabes pero hay algo más extraño todavía: con la actual tecnología es muy fácil encontrar un avión, barco, submarino, a través de los satélites. Y esto no ha sucedido. Y dicen que tienen una grabación con un mensaje que el avión aparecerá y que cuando esto suceda el mundo entero va a cambiar… no sé cómo… eso dicen. Bien dejemos este tema, me vuelve loca y tú sólo me miras como si estuviera lista para un manicomio…” Por la tarde paseamos, fuimos al cerro del Tepozteco, subimos hasta la pequeña pirámide, comimos nieve y tomamos unas cervezas. En la noche ya recostados y mirando las noticias en el televisor de la recámara hablaban del avión desparecido y culpaban al piloto como un probable secuestrador, pues su nombre y apellidos eran árabes. Son la una de la mañana y Alicia duerme, mientras hojeo otras páginas de la carpeta verde.

lunes, 21 de julio de 2014

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 31 de mayo de 2014. Sábado.

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 31 de mayo de 2014. Sábado. Llego a la hora indicada por Alicia Perassi, antes de las diez de la mañana, tarda en abrir la puerta de su casa y me desespero, sé lo impredecible que es y también sé que no sería la primera vez que cambia de planes sin avisarme, como ha sucedido otras veces que se va de su casa sin decirme nada y me deja esperándola por horas, como ha sucedido semanas anteriores y que no me ha quedado de otra que recorrer su casa en busca de señales que me indiquen quién es esa mujer que ha cambiado tanto mi vida con sus costumbres bohemias, ojalá algún día sepa quién la llama y la trastorna a tal grado que cambia sus planes de manera súbita. Y cuando estaba por tocar el timbre por segunda vez escucho el ruido de las llaves chocando entre sí. Abre la puerta despacio, de poco a poco, la miro y su cabello enmarañado todavía por la almohada la hace ver al igual que una niña pequeña que es levantada a la fuerza para ir a la escuela, ella me mira con esos ojos verdes que piden una disculpa y yo extiendo los brazos hacia los lados en señal de qué pasó, ella sonríe, toma mis manos y me lleva directo a la sala. Me siento en un sillón que está cerca de una mesa. Alicia desaparece en silencio y a lo lejos escucho que se está duchando. Empiezo a hurgar los papeles desordenados que están sobre la mesa sin ninguna finalidad que la de pasar el tiempo ocupado en algo, al igual que cuando no se tiene nada que hacer. Y me percato que son notas precisas sobre el lugar a donde vamos a ir: clima, rutas aéreas y terrestres, platillos típicos, zonas arqueológicas y etcétera. Alicia aparece con una bata de baño rosa, descalza y dice, entrecortado: “ya no iremos a Tabasco, ni a la isla de Jaina… Ya sabes soy una experta viajera por eso investigo bien a dónde iré, y de tanto investigar me acosté tarde, por eso me encontraste como me encontraste…, no me gustan las sorpresas en los viajes, imagínate quedarte atrapado en esa isla que sólo puedes cruzar cuando la marea está alta, y sino puedes salir: i-ma-gí-na-te quedarte toda la noche en un lugar que fue un cementerio.” No podía dejar de ver su rostro expresivo, sus movimientos de las manos que enfatizaban cada palabra, sus pies que se levantaban ligeramente sobre sus dedos, parecía que había ensayado muy bien su papel de mujer experta en viajes, o al menos eso me pareció, que actuaba para convencerme. Pensé: que no era necesario tanta actuación, ya que simplemente yo siempre he sido un compañero de viaje, al que ella lleva a donde quiere ir. Y así ha sido estos últimos fines de semana simplemente porque me gusta compartir algunos momentos de su vida agitada, bohemia y --hasta cierto punto-- disipada. Por la tarde fuimos a un café y no volvió a tocar el tema del viaje, era evidente en su actitud reservada que se sentía mal por su mala actuación en la mañana para darme a entender por qué no iríamos a Tabasco, y habló de poesía, me leyó unos fragmentos: “Recuerda aquella cosa que vimos, alma mía, / al lado de un sendero carroña había, / un cuerpo espatarrado. / Con las piernas al aire, como una mujer lúbrica, / emanando veneno, / era allí, abandonada, de la muerte rúbrica, / con el vientre de cieno. / El sol resplandecía sobre la podredumbre / como para cocerla, / y a la naturaleza --¡oh milagrosa cumbre!--, / dando ciento por uno, devolverla.” Por la noche me llevó a un lugar más íntimo, se quitó la ropa y me invitó a dormir. El reloj de su recámara marca las doce de la noche.

domingo, 13 de julio de 2014

¿Quién fue el padre de Napoleón Bonaparte? Publicado en la revista Siempre! 24 de mayo, 2014

Jaime Luis Albores Téllez ¿Realmente, de quién fue hijo Napoleón Bonapar­te?, esta pregunta surgió cuando un grupo —llamado “El Recuerdo Napoleónico”— festeja la fecha de la proclamación de Napoleón (18 de mayo de 1804) como Emperador de los franceses, y que este año cumple 210 años. Este grupo que tiene especial interés en saber si existe todavía una descendencia del emperador encargó que se hiciera una investigación la cual es llevada por el genetista Gérard Lucotte. Y los resultados revelan lo siguiente: Los cromosomas “Y” de Napo­león Bona­parte (1769-1821) pertenecen al ha­plogrupo “corso-sardo” muy distinto a los cromosomas de Na­poleón III (1808-1873) que son del tipo “caucásico” y esto hace imposible su vinculación sanguínea. Por lo tanto se demuestra que Napoleón III nunca fue sobrino del emperador. También se demuestra que la descendencia de Napoleón Bonaparte terminó con la muerte de su hijo Napoleón II, en el año de 1832. Pero hay algo más, surge una hipótesis interesante: la infidelidad de María Letizia Ramolino (madre de Napoleón Bonaparte) hacia Carlo Bonaparte. Pudo haber sucedido cuando María Letizia con su belleza e inteligencia impactó a Pascal Paoli —un político muy influyente del archipiélago— en una visita a Túnez, quien había organizado una cena de gala, donde dispuso que quería ver a las más hermosas mujeres de Córcega con la finalidad de agasajar a los emisarios tunecinos. Durante esta cena hubo baile, vino, y Pascal Paoli quedó maravillado de la belleza de María Letizia, dándole un trato especial, en el centro de la primera fila, donde exhibió su encanto y maneras ganándose la admiración de todos los viajeros y de sus compatriotas. Se siguieron frecuentando constantemente hasta que la situación política cambió para Córcega, cuando las tropas francesas desembarcaron en la isla para anexionarla. Se dice que María Letizia ya estaba embarazada de Napoleón cuando ya no pudo ver más a Pascal Paoli, pues la revuelta de Ponte-Novo, fue sofocada con gran violencia por los franceses y Pascal Paoli tuvo que irse de la isla y Carlo Bonaparte se vio obligado a dejar la vida política para dedicarse a administrar sus propiedades, llevando una vida tranquila. En fin. Tal vez los estudios que se siguen haciendo del ADN de Napoleón Bonaparte nos digan que realmente es hijo de Pascal Paoli y Napoleón Bonaparte se convierta en Napoleón Paoli. Y sí puede ser porque Pascal fue un intrépido general en jefe de Córcega, quien luchó contra el dominio de Génova y es llamado “El Padre la Patria” por los corsos, fue también uno de los primeros dirigentes en Europa en establecer un régimen de inspiración democrática con una constitución. El grupo “El recuerdo Napoleónico” sabrá qué pasó con la dinastía, porque próximamente exhumarán el cuerpo de Luis Bonaparte, hermano del emperador y padre de Napoleón III, los cuales serán sometidos a exámenes genéticos. También sería bueno que exhumaran los restos de Pascal Paoli. ¿Sabremos quién fue el padre de Napoleón Bonaparte?

lunes, 30 de junio de 2014

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 24 de mayo de 2014. Sábado.

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 24 de mayo de 2014. Sábado. “Morphine Take me with you” (se puede escuchar en Youtube)* Alicia maneja atenta al camino, el tráfico la obliga a espejear, además trata de ubicarse, de recordar las calles y todo esto sucede en silencio, no habla ni yo tampoco, la dejo concentrarse mientras cierro los ojos y busco acomodarme en el asiento, quiero descansar, sé que la noche será larga en casa de su amiga donde habrá de todo: baile, bebedera y cuerpos arrejuntados por doquier, como siempre han sido sus fiestas entre sus amigos “artistas”, así los llama Alicia. Y cuando estaba de lo más relajado, casi sin pensamientos, pues había aceptado la situación, oigo la voz de Alicia: “quiero fumar, pásame un cigarro…” Ella fumaba con prisa, al ritmo que le marcaba su pie en el acelerador y yo dejaba escapar el humo lentamente por la nariz y por la boca, realmente disfrutaba el fumar. Y dijo: “me gusta cómo fumas…” Y contesté: “fumo por placer y no por ansiedad…” Alicia volvió al silencio, clavó su mirada al frente, atenta al camino que empezaba a humedecerse por la lluvia que caía fina y sólo visible a través de la luz de los faros de los autos. Eran las once de la noche cuando estábamos ya en la casa de la amiga, nos sirvieron unos güisquis y sonaba un CD que traía en la portada el título de “Morphine Take me with you”. Alicia sonreía mientras me miraba, sentía que sus ojos verdes me escudriñaban, como si buscaran saber mi estado de ánimo, tal vez para preguntarme si no me gustaban estas fiestas, buscaba el menor gesto de desaprobación para recriminarme que ella siempre trata de complacer mis gustos y conociéndola, dije: “Sabes… conozco tipos que reniegan de las fiestas y cuando ya están en ellas se convierten en las almas de la reunión, son los que más las disfrutan, paradojas, no crees.” Alzó sus hombros en señal que no le había importado mi comentario, me tomó de la mano y caminamos hacia la ventana que daba a la calle, sonaba a cierto volumen un CD, intitulado: “Tito& Tarantola –After Dark”. Las luces bajaron su intensidad, la lluvia caía cadenciosa, mientras acompañaba a la música que sonaba e invitaba a cierta melancolía: “Dire Straits –Fade to Black” Alicia dijo a mi oído: “no es maravilloso que entre tanta gente sigamos estando tú y yo como si estuviéramos solos, mira cuánta intimidad, la vida hecha poesía…” Miré alrededor, parejas se besaban, bebían, reían con disimulo de otros que ya habían bebido de más y fumado de otras cosas y se comportaban como si estuvieran en sus casas sin nadie que los mirara en su arrejuntamiento de cuerpos. Alicia sonreía, divertida, “mira lo que has hecho de mí, una mirona, ya soy igual que tú, me gustan ver los mundos que hay en este mundo, ¿no dices eso? Que seamos espectadores de sus mundos, de los pensamientos y acciones de los demás –decía, mientras miraba a una pareja que platicaba como si estuviera en un restaurante, con cierta compostura, como si alguien fuera a decir algo de ellos. La música fue disminuyendo el volumen, y se escuchó la voz de la amiga de Alicia que leía un fragmento de un poema: “ ¡Asombrosos viajeros! ¡Cuántas nobles historias / vemos en sus ojos como el mar profundo! / ¡Abrir ya los cofres que guardan las memorias, / joyas preciosas hechas con éteres y mundos! ¡Sin vapor y sin vela queremos navegar! / Para que el negro tedio estos muros remonte, / hacer nuestros hermosos recuerdos desfilar / como lienzos que tengan un marco de horizonte. ¿Qué han visto? , decir.” Alicia me tomó del brazo y me dijo que quería crear nuestro mundo, ilusorio para los demás, pero con tintes de verdad para nosotros. Salimos corriendo hacia el carro, la lluvia cae fuerte. Son las cuatro de la mañana del domingo.

lunes, 16 de junio de 2014

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 17 de mayo de 2014. Sábado

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 17 de mayo de 2014. Sábado. Son las once de la mañana y estoy solo en la casa de Alicia, en la biblioteca, sentado cerca de la ventana que da al jardín partido a la mitad por una nube pequeña que cubre de los rayos del sol a unos rosales y deja sin su cobijo a unas jacarandas que han cubierto el césped con su flor morada. Observo detenidamente y me doy cuenta que en la casa, en la biblioteca, cada vez hay más cosas mías: libros, unas plumas, unos CD de jazz, una chamarra café colgada en el respaldo de la silla que está junto al escritorio, unas fotos de ambos riéndonos y me percato de cómo las cosas y las conversaciones se convierten en indicadores de intimidad, donde los hábitos personales empiezan a aparecen en la vida de ambos. En mi caso leo más poesía, también tengo en casa unos CDs de ella, que me prestó, la mayoría del músico Libby Larsen (estadounidense) por cierto tiene una pieza musical para flauta, intitulada “Atmospheres for a liquid system” donde logra un realismo descriptivo insuperable, y en su trabajo podemos destacar –para instrumentos solistas— una influencia por digresiones atonales que marcan su manera de componer y que tienen su raíz en patrones armónicos que se repiten y son a la vez claros y definidos. Me levanto de la silla para buscar unos CDs del músico Libby Larsen y escucho su música. Sí, ella se hace presente con sus gustos, y en sus palabras que a veces empiezo a repetir con el mismo tono, inconscientemente: “te dije, te dije”. Todo esto me indica que ella empieza a aparecer --a influir-- poco a poco en mi entorno, como una señal de su presencia --en mi vida cotidiana-- con todas sus particularidades que la distinguen y que a ella la hacen única. Y es curioso que a veces hasta usemos el mismo color de ropa, sin ponernos de acuerdo. Podría decir que es una conexión subliminal o que hay un estímulo del cual somos inconscientes pero que está tan presente que empieza a influir en ambos. El CD sigue sonando mientras empiezo a leer unas hojas que dejó Alicia sobre el escritorio: “¡qué joven vemos que era! Mas, su alma exasperada,/ mordidos por el tedio sus sentidos,/ ¿a la hambrienta jauría estaba ya entregado,/ a los malos deseos, a los locos ladridos? Y seguí leyendo otro poema: mujeres: “Y otras cuyas gargantas ciñen escapularios/ y que un látigo ocultan bajo sus vestiduras,/ mezclan en los nocturnos instantes solitarios/ espuma de placer con lágrimas oscuras. ¡Oh vírgenes!, ¡oh mártires!, ¡oh monstruos!, ¡oh posesas!,/ espíritus de toda realidad negadores,/ ansiosas de infinito, devotas, satiresas,/ ya bañadas en lágrimas, ya presas de furores. Yo, que hasta su infierno también he seguido,/ las amo, hermanas mías, y les tengo compasión,/ por la sed insaciable y el tormento sufrido,/ en la amorosa urna de su corazón. Dejo las hojas sobre el escritorio. Y recuerdo que por la mañana encontré una nota en una hoja como las que acabo de dejar --con los mismos rasgos de letra de Alicia-- sobre la almohada, que dice: “Regreso hasta la noche. Recibí una llamada muy temprano y no quise despertarte. Tú ya sabes.” Sí, de nuevo apareció él o ella que siempre que le llama sale corriendo en su busca. Tal vez mañana me quiera contar o tal vez no. Tal vez seguirá siendo su secreto hasta que sus señales y las mías sean como un atisbo donde nuestros gustos y nuestras palabras se confundan y ya no sepamos de quien vinieron.

lunes, 9 de junio de 2014

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 10 de mayo de 2014. Sábado.

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 10 de mayo de 2014. Sábado. Llegamos al Bar Sri Buddha Jazz, por una recomendación de un músico, amigo de Alicia, cuando había poca gente y podíamos escoger la mesa que más nos agradara y Alicia fue directamente hacia una que estaba cerca de una ventana –dijo que mientras escuchaba música le gustaba ver hacia la calle-- por lo que pudimos ver la fina lluvia que caía desenfadada, libre de formalidades, pues no obligaba a nadie a usar paraguas, gabardinas, las personas esperaban patitiesas en cualquier lugar, bajo un árbol, un techo pequeño, como si algo inesperado fuera a suceder, algunas dejaban escapar el humo del cigarrillo lentamente con gran disfrute. Alicia abrió la ventana y el aire entró arrastrando el olor de tierra húmeda para posarse entre nosotros, como un pequeño remolino que apagó varias veces la flama del encendedor que en las manos de ella la hacia verse torpe para prender un cigarro. Después de una pequeña lucha con el viento, que ella ganó, donde ella trataba de esquivar los soplidos, moviéndose de un lado para otro en su silla, me miró y yo vi su cabello alborotado, que no trató de acomodárselo. Y me di cuenta que lo que más me gusta de ella es su forma de ser, natural, esa forma de aceptarse y que hace que no haya mentiras en cada una de sus palabras, gestos, acciones, que demuestran seguridad, una aceptación del momento, donde los resultados no cuentan para nada, donde lo hecho, hecho está. Mientras yo encendía un cigarro, comenzó a sonar un disco de Jazz, del venezolano Carlos “Nené” Quintero acompañado del músico excelso Paco de Lucía. Artistas que han buscado el reconocimiento de una pequeña pero selecta audiencia y que sin embargo han logrado un éxito que abarca a una gran mayoría de seguidores. Como a las doce horas llegaron un saxofonista y una pianista que según la mesera, tienen dos meses tocando en el bar, nos dijo que eran músicos que empezaban su carrera. Sí –me dije—músicos talentosos. Sus piezas musicales se escuchaban tan fuerte que nos vimos obligados --Alicia y yo-- a estar en silencio. La ventana seguía abierta, la llovizna se había retirado con su desenfado y el aire refrescaba a nuestro alrededor, afuera unos novios se comían a besos bajo un farol que alumbraba de lado, escondiendo en la oscurana aquellos ósculos. Alicia también los vio y se acercó hacia mí para susurrarme al oído que quería irse a la casa y entre risas dijo: “ellos no tienen a donde irse a besar pero nosotros sí…” Pedí la cuenta. Ahora son las tres de la mañana (domingo 11 de mayo) vamos en el carro a cierta velocidad que a otra hora ya nos hubiera detenido una patrulla, y Alicia sigue aumentando la velocidad, mientras escuchamos un CD de Jazz.

domingo, 1 de junio de 2014

Diario de un feraz, en fin de semana; 3 de mayo de 2014. Sábado.

Madre Ttor (Diario de un feraz, en fin de semana) 3 de mayo de 2014. Sábado. Son las diez de la mañana y Alicia Perassi se baña. Escucho desde la cama el caer del agua al piso, como una lluvia constante, fuerte, que a ratos se silencia cuando cae de lleno sobre su espalda inclinada, la veo a través de la puerta de plástico transparente, miro su silueta bien dibujada de mujer, sus movimientos con cierta violencia al tallarse los pies, las piernas, los brazos, el cuello, la cara, etcétera. Cesa el caer del agua y el silencio se presenta furtivo, sin saber de dónde viene y que a escondidas trae el canto de un ave. Me siento en la cama y tiro unas hojas, las levanto y leo un poema: “A la pálida luz de lámparas murientes,/ sobre blandos cojines impregnados de olor,/ Hipólita soñaba con caricias ardientes/ que el velo descorrían de su joven candor./ Buscaba, ahora, turbada en su sensual pereza,/ el purísimo cielo de su infancia lejana,/ lo mismo que un viajero que vuelve la cabeza/ hacia el bello horizonte que cruzó una mañana./ Y las lágrimas lentas de sus ojos velados,/ su herida languidez de indefensa criatura/ y sus desnudos brazos cayendo abandonados,/ todo servía para realzar su hermosura./” Alicia me saluda con un ¡hola!, que muestra sorpresa, ojea disimuladamente alrededor de la cama y se detiene en mis manos que sostienen las hojas, se acerca a mí de una forma graciosa, como si caminara sobre sus dedos de sus pies. Me quita las hojas, las hojea y lee, añadiendo palabras que no están en el poema: “Extendido a sus pies, cauteloso y avieso,/ --me señala a la cara, mientras en sus labios aparece la palabra tú, Luis-- la acechaba con sus ojos ardientes,/ a manera del tigre que vigila a su presa/ tras de haberla marcado primero con los dientes.” Ahora escucha: “Mis besos son ligeros cual los de las estrellas/ que acarician de noche el lago transparente,/ pero los de un amante –me señala de nuevo a la cara—cavarían sus huellas/ como en tierra el arado tras la lluvia reciente.” Y de nuevo lee: “¡Mírame, que al mirarme me das todos los cielos./ Una sola mirada sin temores y sin/ enojo, y ante ti descorreré los velos/ de placeres secretos en un sueño sin fin!” La miro y ella con sus dedos de la mano derecha, que los mueve de arriba abajo, me dice adiós. Sale por la puerta de la recámara. Me dejo caer en la cama y recuerdo cómo la conocí: Una tarde en el museo Rufino Tamayo, mientras veíamos unos cuadros, ella para “inspirarse”, para escribir su poesía –eso dijo— y yo simplemente de visita. Recuerdo muy bien lo que pasó: la pisé y ella gritó muy fuerte “¡eres un idiota!”, después al salir del museo me la encontré de nuevo. Llovía torrencialmente y le ofrecí mi chamarra para que se cubriera la espalda, como una forma de disculpa por el pisotón, sonrió y con una de sus manos me indicó que la siguiera, corrimos hasta su auto, para después llegar a un café y esperar a que dejara de llover. Al terminar de desayunar salimos a caminar por el centro de Tepoztlán, comimos en un restaurante vegetariano. La tarde es agradable, fresca, estamos cerca del Cerro del Tepozteco, me toma con su mano, igual que aquella tarde --me aprieta el antebrazo-- cuando dejó de llover y salimos del café, y este incidente me hizo recordar y le hice rememorar, entre risas, el incidente del museo, donde nos conocimos. Ahora es la una de la madrugada, ya es domingo (cuatro de mayo), yo leo una revista y ella escribe en su biblioteca. Se me nublan los ojos, empiezo a quedarme dormido.